
Acuerdo UE-Mercosur:
Diez claves para entender lo que viene, quiénes ganan y quiénes pierden
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea se firmará este sábado en Asunción, tras 26 años de negociaciones. Cuando empiece a aplicarse, creará una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, con 31 países y unos 720 millones de personas. Su objetivo es facilitar el comercio y fortalecer la relación política entre ambos bloques.
El acuerdo eliminará casi todos los aranceles entre Mercosur y la UE, de forma inmediata o gradual (entre 5 y 15 años). Esto beneficiará sobre todo a las empresas europeas, que ahorrarán miles de millones en impuestos, y permitirá que casi todos los productos agrícolas del Mercosur entren a Europa con ventajas. Sin embargo, algunos productos sensibles como la carne vacuna, el pollo, el azúcar y el etanol tendrán límites o condiciones especiales.
Las industrias europeas de autos, maquinaria, medicamentos, tecnología, textiles y servicios serán grandes ganadoras, ya que podrán vender más fácilmente en el Mercosur. En cambio, en países como Argentina, sectores industriales como el automotriz, el textil o el metalúrgico podrían verse perjudicados por la mayor competencia europea.
El sector agroexportador del Mercosur se beneficia, sobre todo en carnes de alta calidad, vinos, aceites y frutas procesadas, pero solo quienes cumplan las estrictas normas sanitarias y ambientales europeas.
El acuerdo también abre el acceso a licitaciones públicas y servicios (banca, seguros, transporte, energía), donde las empresas europeas tienen ventaja por su tamaño y presencia previa en la región.
En materia ambiental, el pacto incluye el compromiso de respetar el Acuerdo de París, aunque grupos ecologistas europeos consideran que las sanciones son débiles y por eso se oponen al acuerdo.
Más allá del comercio, el acuerdo tiene un fuerte peso geopolítico: Europa busca reducir su dependencia de China, asegurar materias primas clave como litio y cobre y reforzar su influencia en América Latina, mientras que el Mercosur gana una alternativa para diversificar sus exportaciones.
En conjunto, el acuerdo favorece más a Europa que al Mercosur, pero ofrece beneficios a ambos y aporta mayor estabilidad política a una relación que hasta ahora era frágil.