
Carlos III avisa en Berlín de la "amenaza" para Europa que supone la guerra de Ucrania
Carlos de Inglaterra y su esposa, Camila, hicieron en Berlín todo aquello que se espera de la visita de unos monarcas en un país republicano, pero que se ...
Carlos de Inglaterra y su esposa, Camila, hicieron en Berlín todo aquello que se espera de la visita de unos monarcas en un país republicano, pero que se derrite con los Royals británicos: se dejaron agasajar en el palacio de Belleveu por el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, en un banquete al que asistieron desde la excanciller Angela Merkel al líder de la banda punk Tote Hosen, Campino; saludaron a la ciudadanía bajo la Puerta de Brandeburgo; comieron especialidades de un mercado callejero, intercambiaron alguna frase en alemán con sus vendedores, visitaron una granja ecológica... y finalmente pronunció el rey ante el Bundestag, el Parlamento federal, un discurso impecable, a ratos en alemán, a ratos en inglés. Impecable no solo porque alabó el compromiso de Alemania con la defensa de Ucrania o frente al cambio climático, sino también porque intercaló oportunamente algún chascarrillo futbolero -aplicado a la selección femenina británica, que ha ganado recientemente a la alemana-, sin olvidar las inevitables referencias a la tortuosa historia del Reichstag incendiado en 1933, escenario de la subida al poder de Adolf Hitler y dañado por los aliados en 1945- o recordar a su madre, Isabel II, además de guiños al bloque comunitario tras el trauma colectivo que supuso el Brexit.