
Cinco compañías energéticas concentran las compras legales de gas ruso en España
El puerto ruso de Sabetta está literalmente en el fin del mundo, unos 600 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, donde el sol desaparece durante tres meses al añ...
El puerto ruso de Sabetta está literalmente en el fin del mundo, unos 600 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, donde el sol desaparece durante tres meses al año y las temperaturas llegan a superar los 50 grados bajo cero. Desde allí parten todos los barcos metaneros que han abastecido de gas ruso a España desde que el Kremlin decidiera invadir Ucrania y dinamitar la arquitectura de seguridad europea. Ese gas natural licuado (GNL) producido en Rusia ha ayudado a españoles y europeos a vadear el invierno sin apagones ni más sobresaltos que la factura mensual. Pero también se ha convertido en un asunto embarazoso para España, a medida que el país se convertía en uno de los mayores importadores mundiales de GNL ruso. Un comercio dominado por un puñado de compañías que está enriqueciendo a varios oligarcas cercanos al Kremlin y alimentando de forma indirecta las arcas públicas con las que Rusia financia su guerra.