
Crónica de Marc Marginedas: Ucrania acumula fuerzas paralaprimavera tras un año de resistencia
Siversk, una de tantas ciudades sin personalidad del Donbás, localidad de tamaño medio y precarios bloques de apartamentos ...
Siversk, una de tantas ciudades sin personalidad del Donbás, localidad de tamaño medio y precarios bloques de apartamentos de cuatro pisos, población reventada hasta la saciedad durante la cruenta batalla entre las fuerzas rusas y ucranianas que tuvo lugar el pasado julio, villa donde no queda ni un solo apartamento de viviendas que no presente impactos de artillería, techos hundidos, o balcones ennegrecidos por las llamas, agujero negro donde un puñado de sombras humanas aún camina sobre el barro congelado de sus calles desiertas, simboliza como pocas el estado de ánimo con el que afronta el bando ucraniano este segundo año de invasión rusa. Situada en la misma frontera que separa las provincias de Donetsk y Lugansk, con el horizonte presidido por la silueta de la gigantesca planta petroquímica de Lisichansk, ya en manos de las tropas del Kremlin, esta urbe y sus alrededores son uno de los escenarios donde las tropas del grupo Gonor, comandado por Serhii Filimonov, rechazan casi a diario incursiones rusas que intentan romper el frente y culminar la conquista completa del Donbás. Cuando dentro de unas semanas comiencen a llegar los tanques Leopard desde Occidente -entre otras armas prometidas- Filimónov y sus hombres prometen cambiar de táctica militar, pasar a la ofensiva e iniciar una contraofensiva hacia el este para expulsar de una vez por todas a los ocupantes rusos.