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Entró la Balubi

Por Fernando Retamozo. Politólogo y Periodista.

Entró la Balubi

Por Fernando Retamozo. Politólogo y Periodista.

Entró la Balubi
Por Fernando Retamozo. Politólogo y Periodista.
En política, como en la vida, los cambios suelen ser silenciosos: pequeñas señales se van acumulando hasta que un episodio los hace visibles. Eso fue exactamente lo que ocurrió con el #DeslomarseGate. La polémica por el viaje de la esposa de Manuel Adorni en el avión presidencial a Nueva York no fue un hecho aislado, sino la gota que colmó el vaso, potenciada además por la frase del jefe de gabinete: “deslomarse”, que chocó de frente con la realidad cotidiana de millones de argentinos, que sí lo hacen. Por eso, como dicen hoy en las redes, “entró la balubi”: el hecho impactó de lleno en la línea de flotación del gobierno y marcó, de manera simbólica, el fin de la segunda “luna de miel”. Porque cuando la economía funciona, muchas cosas se perdonan; cuando no, cualquier detalle impacta.

El episodio, por supuesto, no explica por sí solo el cambio de clima. Pero sí ayuda a entenderlo. Para varios analistas, lo que empieza a verse es el posible final de la segunda “luna de miel” del oficialismo. Esa etapa había comenzado después del triunfo electoral de octubre de 2025, cuando el gobierno consiguió una victoria legislativa amplia que revitalizó políticamente a la gestión. Después de meses iniciales marcados por la incertidumbre económica y algunas turbulencias políticas, ese resultado electoral le devolvió impulso al proyecto de Javier Milei. Durante el verano, con el dólar relativamente estable y sin grandes sobresaltos institucionales, parecía abrirse un período de mayor tranquilidad.

Pero marzo empezó a mostrar otra dinámica. La gira a Nueva York, organizada en el marco de la llamada “Argentina Week” para atraer inversiones, terminó quedando en segundo plano frente a una polémica inesperada. La noticia de que Bettina Angeletti, pareja de Manuel Adorni, había viajado en el avión presidencial junto a la comitiva generó críticas inmediatas. Y cuando el propio funcionario intentó explicar la situación con la frase “vengo a deslomarme”, lo que buscaba ser una defensa terminó teniendo el efecto contrario.
La expresión se volvió viral en cuestión de horas. Para muchos usuarios en redes sociales, la idea de “deslomarse” en una gira oficial por Nueva York contrastaba demasiado con la realidad cotidiana de millones de argentinos. La frase empezó a circular en memes, comentarios irónicos y publicaciones críticas. 

Un informe de la consultora Enter Comunicación dimensionó ese impacto. En menos de 72 horas, las menciones en redes sobre el tema crecieron un 1.122%: pasaron de poco más de 16 mil a más de 206 mil publicaciones. El análisis detectó además que el 68% del sentimiento en la conversación digital era negativo. Los hashtags vinculados a Manuel Adorni, al avión presidencial y al viaje a Nueva York dominaron las tendencias. Y el diagnóstico de los analistas fue claro: el problema no fue el costo del traslado sino el golpe simbólico a la autoridad moral del discurso oficial contra los privilegios de la “casta”.

El contexto tampoco ayudó. La polémica estalló pocos días después de que Javier Milei proclamara la “moral como política de Estado”. Y además había un antecedente difícil de ignorar: en agosto de 2024 el propio Manuel Adorni había anunciado un decreto que prohíbe los viajes particulares en aeronaves públicas. A eso se suma lo que establece la ley de ética pública: los bienes del Estado no pueden utilizarse en beneficio personal ni de familiares de funcionarios.
Pero en política casi nunca los escándalos nacen de la nada. Lo más habitual es que funcionen como la última ficha de un dominó que ya venía cayendo. La historia muestra que las sociedades suelen indignarse más por las faltas morales de sus dirigentes cuando esas faltas se combinan con otras frustraciones, especialmente económicas. Cuando la economía funciona, muchas cosas se perdonan. Cuando no, cualquier gesto adquiere otro significado.

Algo parecido ocurrió con la famosa foto del cumpleaños de Fabiola Yañez durante la presidencia de Alberto Fernández. El episodio fue potente porque chocaba con las restricciones que vivía la sociedad en plena pandemia. Pero su impacto político se volvió realmente devastador en un contexto donde la economía ya venía deteriorándose y la confianza pública estaba en caída.

Hoy el frente económico vuelve a ser un factor central. La inflación se mantiene cerca del 3% mensual y acumula ya nueve meses de interrupción en la tendencia descendente. La actividad económica sigue débil, el consumo permanece retraído y la recaudación nacional cayó casi 10% en febrero. Ese dato complica el objetivo de superávit fiscal y reabre tensiones con los gobernadores por la distribución de recursos.
Algunos economistas empiezan a describir el momento como un escenario de estanflación: una economía que no logra reactivarse mientras la inflación sigue siendo elevada. Ese deterioro también parece haber impactado en el tono político del propio Javier Milei, que en las últimas semanas volvió a protagonizar cruces públicos con empresarios como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla.

Las encuestas empiezan a reflejar ese cambio de clima. Un estudio de Brújula Social difundido en marzo de 2026 ubica la imagen negativa del gobierno en 54,8%, mientras que el 40,2% de los consultados califica la gestión como “muy mala”. La valoración positiva alcanza el 37,2%. Además, desde septiembre de 2025 el Presidente habría perdido cerca de siete puntos de apoyo.

El dato llama la atención porque llega pocos meses después de la victoria legislativa del oficialismo. Según el consultor Juan Adaro, director de Pulso Research, la imagen pública de Javier Milei siempre fue particularmente “elástica”: sube y baja con rapidez según el contexto político y económico.
Parte de esa volatilidad puede explicarse por la distancia entre los anuncios macroeconómicos y la experiencia cotidiana de la gente. Desde el Gobierno se insiste en que el orden fiscal y las reformas estructurales sentarán las bases del crecimiento futuro. Pero en el día a día muchas familias siguen enfrentando consumo limitado, ingresos deteriorados y mercados laborales inestables.

Ese desfasaje aparece en otro dato interesante de la encuesta: por primera vez desde el inicio de la gestión, quienes responsabilizan al gobierno actual por la situación económica superan a quienes culpan principalmente a la administración anterior. El 46,9% atribuye el escenario negativo a decisiones actuales, mientras que el 41,6% lo vincula con la herencia recibida. El argumento de la “herencia”, que durante buena parte de 2024 y 2025 funcionó como explicación política del ajuste, empieza a perder fuerza.

Ese clima también se siente en las provincias. En Misiones, como en gran parte del país, la combinación de ajuste fiscal, caída del consumo y reducción de transferencias nacionales obliga a administrar una ecuación cada vez más ajustada: menos recursos disponibles y mayores demandas sociales. En ese contexto, el gobernador Hugo Passalacqua firmó el Decreto 375 que prohíbe la compra de vehículos para la administración pública provincial hasta diciembre de 2026, con excepciones para áreas esenciales como salud y seguridad.
Al mismo tiempo, la provincia intenta generar nuevas oportunidades económicas. La reciente misión institucional en Perú para promocionar el vuelo entre Lima y Puerto Iguazú busca fortalecer el turismo internacional, un sector cada vez más relevante para la economía regional.

La política argentina tiene una larga historia de cambios bruscos en el humor social. Ninguna tendencia es irreversible. Pero cuando empiezan a acumularse señales —economía que no despega, encuestas más críticas, errores que se vuelven símbolos— algo en el clima colectivo empieza a moverse.
Tal vez el período de indulgencia que siguió al triunfo electoral de 2025 comienza a mostrar señales de desgaste. Y cuando ese clima se modifica, cuando un episodio aparentemente menor logra condensar frustraciones acumuladas, la sensación es que algo impactó, es que entró la balubi.