
“Estoy ciego y me niegan la cobertura que necesito”:
Crudo reclamo de un obereño afiliado al PAMI
La historia de Miguel Ángel Sánchez (67) está cruzada por la enfermedad, la burocracia y el olvido. Sus problemas comenzaron a causa del glaucoma neovascular y la diabetes, patologías que derivaron en una ceguera y la imposibilidad de valerse por sí mismo.
Radicado en Oberá desde hace muchos años, ya en 2022 tuvo que recurrir a la Justicia Federal para obtener una medicación específica, aunque el daño estaba hecho y fue imposible revertir el cuadro.
Desde entonces su estado se fue agravando, ya sea por la misma enfermedad, como por gente que se comprometió a cuidarlo y no hizo más que aprovecharse de él.
Así, tomaron préstamos a su nombre y lo sumieron en la absoluta miseria. Ya sin recursos, no pudo seguir pagando el alquiler y quedó en situación de calle.
En ese contexto de extrema vulnerabilidad, Sánchez fue alojado en el Hogar de Ancianos de la Municipalidad, en Villa Svea.
En paralelo, la Defensa Oficial Federal, que ya había actuado a su favor en 2022, interpuso una medida cautelar contra el PAMI -delegación Oberá- para garantizar cobertura médica integral y alojamiento permanente en un hogar de asistencia.
Pero el afiliado no se adaptó al geriátrico, tuvo una crisis y desde el pasado 24 de junio se encuentra internado en una clínica psiquiátrica.
Doble fallo a favor
De todas formas, tras una primera instancia de contención y tratamiento, Sánchez ya está en condición de alta, pero no tiene adónde ir.
“Estoy ciego y me niegan la cobertura que necesito. Quiero retomar mi vida, todavía me siento capaz, pero parece que me quieren tener encerrado”, cuestionó Sánchez.
En diálogo con este medio, indicó que su defensa oficial interpuso una medida cautelar tendiente a que el PAMI preste asistencia y alojamiento, lo que en septiembre fue avalado por el juez Federal de Oberá, Alejandro Gallandat.
“Hacer lugar a la medida cautelar interpuesta contra el PAMI ordenando prestar asistencia psicofísica integral/, con cobertura del alojamiento geriátrico y médico-psiquiátrica al afiliado a través de sus prestadores y/o, en el caso de no contar con prestadores en esta localidad, cubriendo los costos de los lugares disponibles”, cita el fallo.
Además, en caso de no acatar lo dispuesto, se imponen multas al organismo nacional.

Dicho fallo fue corroborado en segunda instancia por la Cámara Federal de Apelaciones, aunque hasta el momento no se efectivizó.
En paralelo, ante el estado de indefensión del afiliado del PAMI, en el fuero provincial se tramitó el proceso de declaración de incapacidad. El pedido fue presentado por la defensora oficial Civil y Comercial Uno ante Juzgado de Familia de Oberá.
Dicha medida pretendía asignarle a Sánchez un responsable que lo guie en las acciones, ya que no puede valerse solo.
Sólo trabas
Pero contrario a la opinión de la defensora, para el juez de Familia José Gabriel Moreira no están dadas las condiciones para declarar la incapacidad solicitada.
“Cabe advertir que no se encuentran reunidas las condiciones de procedibilidad exigidas por el Código Civil y Comercial de la Nación para la procedencia de la presente acción”, indica la resolución.
Se agrega que “Sánchez ya se encuentra dado de alta médica, habiendo logrado la compensación y estabilización psiquiátrica de la situación generadora de su internación inicial. Los informes médicos actualizados dan cuenta de que el causante no requiere internación prolongada en institución psicogeriátrica, sino que corresponde su abordaje mediante dispositivos ambulatorios para la continuidad del tratamiento”.
El fallo frío, en tanto, no contempla la realidad más cruda: que, si bien el paciente no tiene una patología psiquiátrica, tampoco puede valerse por sí mismo para tomar decisiones.
“Hay personas allegadas que se ofrecieron para hacerse cargo de mi cuidado, pero el juez de Familia tampoco me da esa opción”, lamentó.
Tampoco es un dato menor que Sánchez tiene dos hijos, una se encuentra fuera del país y otro en Buenos Aires, pero ninguno demostró interés en cuidarlo.
Por ello, a la enfermedad y el olvido que opacan una vida, se suma el martirio de la burocracia.
Fuente: https://www.elterritorio.com.ar