
Georgalos suspendió a 80 trabajadores en Argentina
Comenzó a fabricar caramelos en China
La fábrica de golosinas Georgalos suspendió en forma rotativa a 80 trabajadores y produce en su planta de Victoria, provincia de Buenos Aires, con el 45% de su capacidad instalada. El resto de las máquinas están paradas. El presidente de la compañía, Miguel Zonnaras, reveló que trasladó parte de la producción de caramelos a China, desde donde luego los importa para venderlos en Argentina en condiciones de competitividad.
Zonnaras contó durante una entrevista en La Fábrica Podcast que los costos impositivos y logísticos del país le impiden producir con precios competitivos, entre otras razones porque la materia prima se “comoditizó” y tiene un valor similar en todo el mundo, por lo que decidió trasladar la fabricación de los caramelos Flynn Paff al gigante asiático. El traslado de mercadería de ese país tiene un costo aproximado de U$S 4.000, mientras que desde Córdoba cuesta U$S 2.000, dijo.
“Yo soy de ADN industrial, pero también muy pragmático en el sentido de que el proyecto tiene que ser rentable y sustentable en el tiempo”, dijo el empresario. Zonnaras explicó que en el sector de la alimentación suele existir la idea de que los países productores de materias primas cuentan con una ventaja competitiva. Pero señaló que se ha “comoditizado”, por lo que los costos son similares en cualquier mercado.
“¿Qué implica esto para Doña Rosa? Que el costo de la materia prima para nosotros es prácticamente el mismo que en cualquier parte del mundo. ¿Por qué? Porque es una commodity. Al ser una commodity, el precio al que ingresa a una fábrica es prácticamente igual sin importar dónde esté ubicada”, sostuvo el titular de Georgalos.
De esa manera, sostuvo Zonnaras, lo que determina que otros países puedan tener una estructura de costos más competitiva que la Argentina no es la materia prima ni la tecnología, sino el resto de los factores que intervienen en la producción, como la cuestión impositiva, la infraestructura y la logística.
“Cuando uno va a las ferias mundiales encuentra proveedores de todo el mundo que producen exactamente los mismos productos. Muchas veces lo único que hay que pedirles es que cambien el envoltorio, el papel o la marca, y el producto está listo para traer”, describió sobre la operatoria que lo decidió a producir en China, que tiene como costo social la suspensión de trabajadores en su planta bonaerense.
La logística, dijo, es un punto clave. Brindo como ejemplo un flete desde China a Buenos Aires cuesta alrededor de los USD 4.000, mientras que desde Córdoba ronda los 2.000 dólares. “Tenemos una infraestructura muy, pero muy precaria respecto a cómo se manejan los países industriales en el mundo y sus costos de logística”, destacó el presidente de Georgalos en la entrevista.
La cuestión impositiva
Zonnaras remarcó que es difícil “ser competitivo cuando encima el productor local le tiene que agregar los impuestos de municipios y provincias, y el que trae productos del exterior no tiene esa sobrecarga”.
“De nada me sirve que Nación me baje los impuestos si las provincias y los municipios me los suben. En definitiva, creo que estamos en un gran problema estructural, porque algunos en la política se endilgan de que bajan los impuestos, pero otros, si no les llegan los recursos de los otros estamentos del estado, tienen que sobrevivir”, sostuvo.
“Realmente enfrentamos una sobrepresión impositiva que, lamentablemente, termina trasladándose al producto. Y cuando ese producto no logra ser competitivo en el mercado, a la larga el impacto se siente en el empleo; y el empleo, a su vez, impacta en el consumo. Es un círculo vicioso al que estamos sometidos y del que resulta muy difícil salir”, describió.
El año pasado, Georgalos tuvo un conflicto laboral en su fábrica bonaerense por el despido de 5 empleados, que llevó a los operarios a realizar un corte parcial en el ramal Tigre de la autopista Panamericana, en reclamo por la reincorporación de los cesanteados.