
Giorgia Meloni: camisa negra bajo una piel de cordero
Lo primero que hace un fascista que se sirve de la democracia para tratar de alcanzar el poder es negar que es fascista. «El fascismo es historia desde hace décadas», ha dicho durante la ...
Lo primero que hace un fascista que se sirve de la democracia para tratar de alcanzar el poder es negar que es fascista. «El fascismo es historia desde hace décadas», ha dicho durante la campaña electoral italiana Giorgia Meloni (Roma, 45 años). El siguiente paso del posfascismo consiste en arrojarse a los vientos de modernidad propios de la evolución social y dejarse mecer; mezclarse entre los demócratas y empoderar a una mujer para cazar en ese coto electoral femenino que difícilmente elegiría a un hombre cuyo discurso venteara sobre recortar derechos a las de su género. Ocurrió con Sarah Palin y su tea party en Estados Unidos; con Marine Le Pen en Francia; con Pernille Vermund en Dinamarca; y, pese a cosechar estridentes fracasos, con Rocío Monasterio o Macarena Olona en España.