
Juzgan a grupo narco detenido en Salta
Un comerciante misionero está sindicado como cabecilla
En el Tribunal Oral Federal Dos de Salta se comenzó a juzgar a una presunta organización narcocriminal acusada de transportar 334 kilos de cocaína en dos operaciones realizadas en la provincia de Salta, una de las cuales tuvo como protagonistas a gendarmes en actividad.
En una de las operaciones, Misiones fue un punto clave para que la organización se apodere de uno de los vehículos utilizados en las maniobras que recorrieron distintas rutas del Norte argentino, con la participación de miembros de la fuerza de seguridad para eludir controles.
Justamente, según la acusación que fue leída en diciembre del año pasado, el primer episodio se produjo cuando un cargamento con más de 300 kilos de cocaína fue interceptado durante un control vehicular sobre la ruta provincial 5 de Salta, a la altura de la localidad General Pizarro, en mayo del 2024.
Allí, personal del Escuadrón 45 de Gendarmería Nacional detuvo una camioneta Volkswagen Amarok que circulaba a gran velocidad de norte a sur.
De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, el conductor procuró evadir el control e incluso habría intentado embestir a los efectivos apostados en el retén. Aún así, tras encender sirenas y luces, los gendarmes lograron que la camioneta se detuviera unos metros más adelante.
Al acercarse al vehículo, observaron en el interior un uniforme de Gendarmería y un bolso oficial. El conductor se identificó como Diego Hernán Delgado, cabo primero de la fuerza, con funciones en el Destacamento Móvil Uno de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires.
Cuando los efectivos inspeccionaron la caja de la camioneta, Delgado informó que transportaba droga.
En total, se secuestraron 302 kilogramos de cocaína, distribuidos en 293 paquetes. Ese hallazgo dio inicio a una investigación penal más amplia que permitió reconstruir la logística previa del traslado.
Detención en Misiones
La postura de la fiscalía sostuvo que la camioneta había sido trasladada días antes desde la provincia de Misiones hasta Buenos Aires por otro gendarme, Federico Rubén Batista, también cabo primero y destinado en Campo de Mayo.
Batista había viajado en avión a la ciudad de Posadas, con un pasaje solventado por su par Delgado, y allí habría recibido un automóvil por parte del comerciante Jonathan Leonel Ostapowicz, señalado como uno de los organizadores de la banda. Luego, siempre según la acusación, el imputado condujo la camioneta hasta Buenos Aires para entregársela a Delgado.
Por ese ilícito, que significó el traslado de la mayoría de la droga, los comerciantes Jonathan Leonel Ostapowicz y Richar Ariel Delgado -hermano del gendarme detenido en el 2024- fueron detenidos el 25 de febrero pasado en la ciudad de Posadas, como resultado de varios allanamientos que también derivaron en el secuestro de tres vehículos de alta gama, más de 20 teléfonos celulares, nueve computadoras, armas, más de 16 millones de pesos, 1.800.000 guaraníes, 1.709 reales y poco más de 6.000 dólares.
Los dos aprehendidos fueron imputados por el delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes, en calidad de coautores.
Segundo golpe
En tanto, el segundo hecho atribuido a la organización ocurrió mientras la investigación ya estaba en plena marcha. En esa ocasión, los investigadores advirtieron movimientos presuntamente coordinados entre dos vehículos que circulaban por rutas del norte salteño. En uno de ellos -una camioneta Toyota- viajaban Gabriel Osvaldo Ruiz Apaza y Francisco Agustín Flores, quienes se desplazaban en sintonía con una Volkswagen Amarok conducida por Adrián Emilio Escarlata.
El seguimiento culminó en un control fijo ubicado en El Naranjo, una localidad de la provincia de Salta. Allí fue detenida la camioneta manejada por Escarlata. Durante la inspección, los gendarmes del puesto de vigilancia detectaron un peso excesivo en la rueda de auxilio. Al revisar, encontraron 31 kilos de cocaína ocultos en su interior. Escarlata fue arrestado en el lugar.
Al día siguiente, Ruiz Apaza y Flores fueron detenidos en el norte de Salta, precisamente en la ciudad de Orán. Testigos del procedimiento relataron que, al advertir el hallazgo de la droga, Escarlata destruyó uno de los teléfonos celulares que llevaba consigo, mientras que el otro pudo ser resguardado por los investigadores.
La acusación en el juicio oral, iniciado a mediados del mes pasado, está a cargo del Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, encabezada por el fiscal federal Ricardo Toranzos, quien interviene junto a la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo y el investigador Facundo Saravia.
Roles
Sobre los roles de cada uno de los siete imputados, según la fiscalía Ostapowicz y el ex gendarme Escarlata ejercían roles de conducción dentro de la estructura ilegal.
A su vez, se determinó que varios de los acusados mantenían vínculos actuales o previos con la fuerza federal: Richar Delgado había sido dado de baja tras ser sorprendido con 600 mil dólares en su auto, mientras que Ruiz Apaza y Flores estaban en proceso de ingreso a Gendarmería.
La investigación también reveló que el grupo utilizaba un chat de WhatsApp denominado Los Peluches, para coordinar las maniobras. En ese intercambio se detectaron audios y videos en los que Escarlata explicaba cómo ocultar la sustancia ilegal dentro de los vehículos y brindaba instrucciones sobre cómo actuar ante controles, aprovechando su conocimiento de los protocolos internos de la fuerza.
La expectativa de pena para los acusados oscila entre los 6 y los 20 años de prisión efectiva. El debate oral continuará con la producción de prueba testimonial y pericial, luego de la feria judicial, en febrero.