
La CEM advirtió que el alto costo laboral y la caída del consumo ponen en riesgo la continuidad de las empresas
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Desde la Confederación Económica de Misiones señalaron que los salarios pierden poder adquisitivo mientras las empresas enfrentan márgenes mínimos de rentabilidad, elevados costos patronales y dificultades para sostener el empleo formal.
La caída del salario real y el complejo escenario económico que atraviesan las empresas volvieron a quedar en el centro del debate tras las declaraciones de Luis Steffen, integrante de la Confederación Económica de Misiones, quien analizó el impacto de la recesión, la presión impositiva y el costo laboral sobre el sector comercial y empresarial.
Steffen sostuvo que el problema principal no radica únicamente en los salarios bajos, sino en la estructura de costos e impuestos que enfrenta el empleo formal. “Cada día consumen un poco menos porque les alcanza menos, quiere decir que los salarios no están en el nivel que deberían estar para que la gente pueda consumir tranquilo durante el mes”, expresó.
En ese sentido, aseguró que las empresas trabajan actualmente con márgenes mínimos de rentabilidad. “Hoy una empresa para subsistir tiene que trabajar con un margen muy pequeño”, afirmó, y remarcó que la caída del consumo afecta directamente a todos los rubros de la economía.
Al ejemplificar el costo del empleo registrado, Steffen explicó que un trabajador mercantil con diez años de antigüedad percibe aproximadamente 1.254.000 pesos de bolsillo, aunque para el empleador el costo total asciende a casi 2.270.000 pesos mensuales si se contemplan aportes, contribuciones, vacaciones, aguinaldo y otros gastos asociados.
“Acá hay un problema de costos y de impuestos en el medio. Ese es el problema donde hay que reducir”, sostuvo. Además, agregó que “no se puede seguir aumentando el costo patronal porque va a ser imposible sostener empleados en blanco”.
El referente empresarial también cuestionó aspectos de la reforma laboral impulsada a nivel nacional y aseguró que las medidas implementadas no generan soluciones concretas para las pequeñas y medianas empresas. “Yo esperaba algo mucho más sencillo y moderno”, indicó, y consideró que muchas disposiciones continúan dificultando la contratación formal.
También Steffen puso en duda las proyecciones optimistas planteadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, respecto a una recuperación económica durante los próximos meses. “Si él dice que esto se va a disparar, que me diga cómo”, lanzó.
Además, sostuvo que el ingreso de divisas provenientes del agro, la minería o el sector energético no impacta de manera directa en las economías regionales. “Todo ese tipo de economía no derrama hacia las economías regionales, menos hacia la misionera”, afirmó.
El empresario también advirtió sobre la situación que atraviesan numerosas firmas comerciales de la provincia y reconoció que muchas sobreviven mediante endeudamiento y esfuerzos extraordinarios para evitar despidos. “Nadie quiere cerrar su empresa y nadie quiere largar su personal capacitado”, señaló.
Finalmente, indicó que el cierre de empresas medianas y grandes contrasta con la apertura de pequeños emprendimientos familiares impulsados por personas que quedaron sin empleo formal. “Hoy se puede mantener más fácil el negocio que trabaja la propia familia que una empresa grande con muchos empleados”, concluyó.