
La China de Xi no es la Rusia de Putin
Colocar a Rusia y China la misma etiqueta de enemigos de Occidente no resulta muy útil. Más inútil es todavía poner en el mismo saco de...
Colocar a Rusia y China la misma etiqueta de enemigos de Occidente no resulta muy útil. Más inútil es todavía poner en el mismo saco de reconocidos autócratas a Xi Jinping y Vladimir Putin. No porque no lo sean, sino porque su trayectoria y propósitos son distintos, y porque dirigen países que tienen naturalezas dispares, pese a ser regímenes surgidos de revoluciones comunistas. La amalgama entre China y Rusia sólo sirve para confundir. No ayuda a entender lo que sucede en cada país y a decidir el tipo de relación que Europa puede tener con cada uno de ellos. Se ha visto recientemente con los falsos paralelismos que se han establecido entre la invasión de Ucrania y una eventual intervención de China en Taiwán. La coincidencia en el tiempo de la agresión rusa a su vecino occidental con la reacción desmedida de Pekín ante la inoportuna visita de Nancy Pelosi a la isla hermosa no es suficiente para hacer comparaciones. Ambos países son susceptibles de constituir amenazas para Occidente, pero más allá de esta condición, que viene dada por la geopolítica, aquí terminan las similitudes.