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Mora en alza y cheques rechazados ponen en alerta a PyMEs misioneras

Casi la mitad de los empresarios percibe un aumento en la mora de pagos durante agosto

Mora en alza y cheques rechazados ponen en alerta a PyMEs misioneras

Casi la mitad de los empresarios percibe un aumento en la mora de pagos durante agosto

La cadena de pagos en la provincia atraviesa un momento delicado. Así lo refleja la Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM) correspondiente a agosto, que expone con crudeza la vulnerabilidad de las PyMEs frente a la morosidad creciente y la pérdida de confianza en los instrumentos financieros más habituales.

De los 220 empresarios consultados en distintos sectores -comercio, servicios, turismo, producción e industria-, un 24% aseguró que la mora en los pagos de sus clientes aumentó significativamente en el último mes, mientras que otro 23% dijo que creció levemente. A esto se suma que el 31% percibe un estancamiento en los niveles de morosidad, es decir, que no hay mejoras a la vista. En contrapartida, apenas un 17% registró una caída en los atrasos.

El dato pone de relieve un deterioro progresivo en la liquidez de las pequeñas y medianas empresas, muchas de las cuales dependen de los plazos cortos de cobro para sostener su funcionamiento. El atraso en la cadena de pagos genera un efecto dominó que termina afectando desde proveedores hasta trabajadores y clientes.

Cheques que pierden valor

La encuesta también revela otra señal de alarma: los cheques rechazados dejaron de ser una rareza para convertirse en un problema cotidiano. Aunque el 28% de los empresarios asegura que rara vez los recibe, un 23% admite que le ocurre de forma ocasional y un 5% señala que es frecuente. Solo un 13% dice que nunca se enfrenta a este inconveniente.

El resultado refleja que la confianza en este instrumento de pago se erosiona. En un contexto de alta incertidumbre y recesión prolongada, el cheque ya no garantiza el cobro seguro ni inmediato, lo que obliga a las empresas a extremar cautelas, pedir garantías adicionales o directamente rechazar operaciones a crédito.

Problemas que se acumulan

El debilitamiento de la cadena de pagos no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de un entramado de dificultades que arrastran las PyMEs misioneras desde hace más de dos años.

La carga tributaria, el costo laboral y la recesión encabezan las problemáticas nacionales mencionadas por los encuestados. A nivel local, la informalidad y la competencia desleal (21%) aparecen como la principal preocupación, seguidas por tasas internas, movimiento comercial fronterizo y burocracia.

La combinación de alta presión fiscal, caída en la actividad y atraso en la cadena de pagos configura un escenario de fragilidad que se retroalimenta.

En paralelo, más del 80% de los empresarios evita tomar decisiones en materia de recursos humanos. Las contrataciones están congeladas, y las cargas laborales junto con la inestabilidad económica son señaladas como los principales obstáculos para incorporar personal.

Clima de desconfianza

El resultado de la encuesta de agosto confirma que el humor empresarial se oscurece: menos del 30% cree que la economía nacional crecerá en los próximos seis meses y solo un 12% confía en que lo haga Misiones.

La percepción de estancamiento se traslada directamente a la cadena de pagos, donde cada atraso o rechazo de cheques actúa como un recordatorio de la fragilidad del sistema.

Si bien los programas provinciales de alivio como los “Ahora” contribuyen a sostener las ventas -un 15% reconoce depender de ellos moderadamente-, para la gran mayoría de las PyMEs (68%) no resultan determinantes.

En otras palabras, no hay políticas que estén logrando revertir el deterioro en la confianza financiera ni en la capacidad de pago.

La conclusión del relevamiento es que la economía PyME en Misiones transita un terreno inestable, marcado por la prudencia extrema y el recelo. La falta de crédito accesible, la morosidad creciente y los cheques rechazados son síntomas de un entramado que amenaza con asfixiar a las empresas más vulnerables.

Como advierten desde la propia CEM, la fragilidad financiera desalienta la inversión, frena el empleo y alimenta la desconfianza. Una espiral que, de no revertirse, profundizará el pesimismo empresario y pondrá en riesgo la sustentabilidad de cientos de PyMEs en toda la provincia.

Fuente: https://www.primeraedicion.com.ar