
Mujer, vida y libertad. Este es el lema de las manifestaciones que desde hace varios días se expanden por Irán en protesta por la muerte de una joven kurda, Mahsa Amini, en una comisaría después de que fuera detenida por la policía moral acusada de no llevar de forma correcta el velo. En las redes, algunas chicas iraníes se cortan el pelo en protesta, y en las calles, chicas y chicos jóvenes se enfrentan a la policía iraní en una protesta en la que confluyen muchas de las complejidades de la sociedad iraní: la brecha generacional, la distancia insalvable entre la élite del régimen y la calle y las incertidumbres política (el relevo del ayatolá Jemenei) y económica. Pero ante todo, conviene no perderlo de vista, es una protesta en su mayoría de mujeres, jóvenes, en contra de la policía de la moral (cuya única razón de ser es fiscalizarlas y castigarlas si no cumplen las normas sobre vestimenta y comportamiento en el espacio público) y de la discriminación que sufren, de la cual la obligatoriedad de llevar el velo en público es el símbolo más evidente. No es la primera vez en los últimos años que el régimen de los ayatolá se enfrenta al descontento popular, y es de temer que si la protesta crece las medidas represivas irán en aumento. Hasta ahora, han muerto ya varias decenas de personas, aunque la decisión del régimen de limitar el acceso a internet dificulta el acceso a información.