
Por un "estúpido trapo medieval"
En septiembre de 1979, la periodista Oriana Fallaci viajó a Irán para entrevistar al ayatolá Jomeini, líder de la revolución islamista que derrocó al ...
En septiembre de 1979, la periodista Oriana Fallaci viajó a Irán para entrevistar al ayatolá Jomeini, líder de la revolución islamista que derrocó al sah de Persia, un sátrapa. La reportera tuvo que aguardar diez días a que el clérigo barbudo se dignara recibirla, y accedió a vestirse para el encuentro con el chador, la túnica que cubre el cuerpo femenino de la cabeza a los pies, dejando tan solo al descubierto el óvalo facial. Descalza, sentada sobre una alfombra, Fallaci, como una mosca cojonera, comenzó a acribillarlo a preguntas, la mayoría referidas a la situación de la mujer bajo su régimen. «¿Cómo se puede nadar vestida con un chador?». Jomeini, a quien se le iban inflamando las gónadas, espetó al final: «Nuestras costumbres no son asunto suyo. Si no le gusta la ropa islámica, no está obligada a llevarla, porque estos vestidos son para mujeres jóvenes, buenas y correctas». Acto seguido, la entrevistadora se arrancó el sayo, calificándolo de «estúpido trapo medieval». Y se armó.