
Tabacalero reconoce: “estamos sufriendo cada vez más”, pero defiende a Milei
Una contradicción que se repite en el agro misionero
El productor tabacalero Maxi Hoff expuso, en una entrevista con Radio News, una serie de definiciones que revelan una contradicción cada vez más visible en parte del electorado rural de Misiones: reconoce que la situación económica se deteriora, que “cada vez están sufriendo más los colonos”, pero aun así mantiene su apoyo al presidente Javier Milei por una razón eminentemente ideológica y, sobre todo, por su marcado antikirchnerismo.
Hoff no disimula el cuadro crítico que atraviesan los productores: “@JMilei se está mandando miles de cagadas, estamos sufriendo cada vez más los colonos, pero tenemos la esperanza que en algún momento haga un click”. La frase condensa un diagnóstico pesimista y, al mismo tiempo, una fe casi religiosa en un posible giro presidencial que mejore las cosas. Es decir, admite el daño, pero aguarda un cambio que no termina de llegar.
También describe al Presidente como un outsider que “rompe estructuras”: “@JMilei es un poco picante, un poco loco, como Hoff; viene a romper viejas estructuras”. Esa mirada —más emocional que económica— parece ser el principal sostén del apoyo, aun cuando el propio productor asume que su sector no encuentra alivio ni perspectiva.
Incluso llega a justificar que, en el actual esquema económico, los productores deban arreglarse solos: “La política presidencial nos da la libertad de nosotros poder negociar directamente con las empresas, sin los sindicatos”. Pero la realidad del tabaco y de otras economías regionales muestra que esa supuesta “libertad” termina convirtiéndose en una negociación desigual, con precios a la baja y una fragilidad creciente para los pequeños productores.
El costado más político aparece cuando Hoff se declara abiertamente anti-K: “Soy anti kirchenista, ellos le daban plata a los vagos. Pregúntenle a la condenada y que pidan que nos devuelva la plata que se robó y ya vamos a vivir con eso o ellos van a vivir con eso”. Allí queda claro que su defensa del actual Gobierno no surge del bienestar económico, sino del rechazo visceral al kirchnerismo, al punto de sostener una administración que —según él mismo admite— lo está perjudicando.
Incluso reconoce un problema grave como el contrabando, pero lo explica desde una lógica comprensiva hacia las empresas: “La realidad es que cuando hay contrabando, las empresas tienen que aumentar el precio. No estoy de acuerdo, no promuevo que lleven a Brasil, pero hay gente que no le queda otra”. Es decir, una admisión de que la crisis empuja a prácticas de supervivencia, tanto de productores como de industrias.
Una contradicción que se repite en el agro misionero
El caso de Hoff no es aislado. La misma tensión aparece entre muchos productores yerbateros que, pese a estar económicamente al borde de la ruina, siguen defendiendo al Gobierno nacional únicamente para evitar un eventual retorno del peronismo. Apoyan a quien —según sus propios testimonios— les desplomó los ingresos, desreguló sus mercados y los dejó sin herramientas de negociación.
La paradoja se extiende también a otros rubros: sectores de la construcción, pequeños comercios y trabajadores que votaron masivamente a La Libertad Avanza y hoy padecen en sus bolsillos el impacto de tarifas, recesión, caída del consumo y pérdida de empleo. Aun así, conservan una adhesión ideológica firme basada en rechazos previos, más que en mejoras concretas.
La entrevista a Hoff deja ver una verdad incuestionable: un presidente está obligado a mejorar la calidad de vida de la gente, no a empeorarla. Y ser antikirchnerista no garantiza transparencia, eficiencia ni buenas decisiones económicas. En Misiones, cada vez más productores comienzan a decirlo en voz baja: el fanatismo ideológico no llena la olla, y la esperanza en un eventual “click” presidencial se sostiene sobre una realidad productiva que se deteriora día tras día.