
Ucrania anticipa un invierno durísimo con nuevos ataques sobre su sistema energético
No se casan demasiados ucranianos estos días. Los pocos que lo hacen suelen ser soldados, dispuestos a declarar su amor eterno antes de perderse por las tr...
No se casan demasiados ucranianos estos días. Los pocos que lo hacen suelen ser soldados, dispuestos a declarar su amor eterno antes de perderse por las trincheras embarradas del frente. Eso ha hecho que el negocio del matrimonio Mukhin se tambalee como un barco a la deriva. La guerra les está dejando rápidamente en la indigencia. La tienda de vestidos de novia que tenían en el centro de Járkov (noreste) fue destruida por las bombas rusas y en la de Dnipro (centro) entran con suerte dos clientas a la semana. Sin apenas ingresos desde que comenzara el pandemonio, la pareja vive ahora entre los vestidos solitarios de su tienda. Solo encienden las luces cuando entra alguien. O dicho de otra forma, viven a medio camino entre la penumbra y la oscuridad.