
Una familia en movimiento: el viaje de "Ríos al Mar"
Un Motorhome y un sueño: llegar a Alaska
Autogestión creativa, cultura en movimiento y una casa con ruedas. Así podría resumirse el espíritu del proyecto
"Ríos al Mar", una experiencia nómade, artística y profundamente humana, protagonizada por Leo, su compañera Jimena Soliani, su pequeño hijo y un perro viajero, que desde 2019 recorren rutas, pueblos y ciudades de Argentina y países vecinos en un motorhome que compraron en Mar del Plata.
Tras una pausa en el viaje por el nacimiento de su hijo, retomaron la aventura en 2024 con más ganas que nunca. Ya han pasado por la costa de Buenos Aires, San Luis, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Mendoza, Ushuaia, Uruguay y Brasil, con un sueño en la mira: unir los extremos del continente y llegar hasta Alaska.
Su proyecto familiar, "Ríos al Mar", no es sólo un viaje físico, sino también emocional,
artístico y cultural. Documentan todo en sus redes sociales y ya produjeron una película sobre la primera etapa del recorrido, en plena pandemia, con la llegada a Ushuaia incluida. En sus plataformas digitales (Instagram, Facebook y su sitio web), comparten historias, paisajes y reflexiones.
¿Cómo se sostienen económicamente? Sin ingresos fijos ni herencias, su motor financiero es la creatividad. Al comienzo, ofrecían talleres y trabajaban online, pero con el tiempo descubrieron que lo que más disfrutan es el cara a cara. Hoy, casi el 100% de sus ingresos proviene de las ferias: venden fotos tomadas por Leo, postales, videos para emprendedores y comercios, y medicina natural (ungüentos, sahumerios, roll-ons) que elaboran ellos mismos.
Un modelo de autogestión creativa y economía afectiva. No tienen lujos ni seguridad económica: lo que ganan, lo destinan al combustible, el seguro del vehículo y los alimentos. Empezaron el viaje con préstamos y ayuda de familiares y amigos. Hoy, cada día en la ruta es una apuesta por el presente y un acto de fe en el camino.
En el andar, han conocido la hospitalidad argentina, con abrazos y mates compartidos que los hacen sentir siempre acompañados. En Brasil -donde vivieron un año, sobre todo en Río Grande do Sul y Florianópolis- enfrentaron el desafío del idioma, pero encontraron también mucha generosidad. Su motorhome no tiene ducha ni baño, por lo que dependen de la ayuda de vecinos y de la conexión social, que gestionan activamente a través de Facebook, donde anuncian su llegada a nuevos destinos y se abren a todo tipo de intercambios.
En Misiones, recorrieron la ruta costera 2 desde Panambí, maravillándose con la vegetación, la cercanía del río Uruguay y la calidez de los misioneros. Valoran especialmente la "mezcla cultural" de la provincia, donde conviven el español y el portugués en la vida cotidiana, y hasta cosecharon un limón creyendo que era una mandarina. Detalles simples que pintan de colores cada tramo del viaje. Como en toda travesía, hubo dificultades: lluvias intensas en Entre Ríos y Corrientes, y momentos donde apenas contaban con combustible para avanzar 40 kilómetros.
Pero con resiliencia, siempre aparecen ferias, amigos y nuevas oportunidades. Como dicen ellos: "Para llegar a la abundancia, a veces hay que atravesar el vacío". Este no es solo un viaje familiar, es una búsqueda existencial. Leo es fotógrafo; Jimena, escritora. Su arte se nutre del contacto con personas, paisajes, culturas y realidades diversas. Cada experiencia es un aprendizaje que transforma su mirada del mundo.
El proyecto "Ríos al Mar" invita a todos a conectarse. A escribirles, comprarles un producto, o simplemente compartir un mate. Su lema es claro y hermoso: "El amor es lo único que uno da y se multiplica". Y es ese amor -que se presenta en forma de una charla, una ducha prestada o una sonrisa en una feria- lo que les permite seguir soñando con llegar a Alaska... o más allá.
Gracias, Pablo Rambo,por traernos esta historia que nos recuerda que el verdadero viaje es hacia adentro... y que el motor más potente no es el gasoil, sino la esperanza.